Cuando uno surca el mundo virtual se expone a varios riesgos. Uno de ellos es que en la red todos podemos enmascararnos tras el anonimato y convertirnos en quien queramos ser. Ese incógnito en el ciberespacio nos identifica a todos. Por primera vez en la historia existe una esfera social donde la Igualdad se alcanza de pleno (siempre que se tenga acceso libre a Internet, que esa es otra cuestión).
Con esto no quiero decir que al navegar por el ciberespacio estemos predispuestos a la simulación. Simplemente, resulta muy fácil ‘inflar’ nuestro currículum, ‘adornar’ nuestros perfiles con destrezas que no son tales o, sencillamente, ‘omitir’ nuestros defectos.
![]() |
| Frasier y Niles, 'enmascarados' en el episodio 10 de la Temporada 11 |
Dicho lo cual, me gustaría compartir una experiencia cuanto menos grotesca, al hilo de lo que aparentamos ser y no somos. Hace poco, un ‘usuario’ de Twitter, cuyo perfil describía “Escritor. Dedicado a la filosofía y la reflexión”, se enzarzó conmigo en una extraña cruzada dialéctica. No sé cómo, pero ambos nos ‘followeábamos’ mutuamente, de ahí la posibilidad de lanzarnos a esta batalla vía mensajes privados. No entraré en detalles, pero la cosa estalló cuando le acusé educadamente de haber cometido una falta de ortografía en uno de sus ‘tweets’, algo que me sorprendió mucho cuando se trata de alguien que se las da de “escritor”. Sigo profesando gran respeto a esta profesión, pero es que parece que hoy en día todo el que redacta unas pocas palabras, hale, ya es escritor. Pues no, señores. Nada más lejos de la realidad. En lugar de aceptar su insignificante error, que incluso podría haber pasado por una accidental 'errata', que además yo le reproché amistosamente, el “escritor” me echó en cara que viera la paja en el ojo ajeno. Es posible que en este mismo texto encontréis alguna falta de ortografía, pero yo no me considero “escritora” y, sin embargo, creo que quien presume de serlo tiene, al menos, que cuidar el lenguaje. Soy consciente que en Intenet, y especialmente en Twitter, el espacio y la rapidez favorece la escritura abreviada, mal acentuada e incluso una gramática errónea. Llamadme pretenciosa o quisquillosa (rasgos de cualquier buen ‘frasiano’ que se precie, por otro lado), pero a este “usuario” sólo le pedí que admitiera que existe diferencia entre “scribir xa intrnt” y no saber diferenciar entre “a ver” y “haber”.

Internet, internet.... yo no consigo que me vean como la doble de Angelina Jolie y menos que un Brad Pitt se fije en mí, jajaja. Dejando esta cuestión de lado, a mí lo que también me preocupa es que esta persona realmente sea escritora y no distinga errores como los que has señalado, compañera. Exactamente igual pasa en nuestra profesión en la que no somos escritores 'per se', pero ayudamos y mucho a aumentar el número de fallos ortográficos y gramáticos. Toda una calamidad.
ResponderEliminarPues sí. YO no digo que quien cometió todos esos fallos no sea realmente escritor. Y no sé qué es peor, si que se "invente" una personalidad aprovechando el anonimato, o que realmente sea escritor y no sepa hacer la "o" con un canuto. En fin. Gracias por tu comentario, compi :)
ResponderEliminarAys, amiguita ¿sabes si era de la autolaureada Generación Nocilla? Eso explicaría muchas cosas... (¿malvada yo? No, simplemente lectora y desgraciadamente conocedora de algunos de sus miembros).
ResponderEliminarjajajaja pues no me consta si es un ni-ni, un nintendog, un no-ci-lla o simplemente de la Logse.. jajaja
ResponderEliminarQuizá de todo un poco, así se explicaría lo que le pasa, dime quién es que le amenazo por twitter, :p jajajaja
ResponderEliminar